Birth of the Cool, Miles Davis y una explicación innecesaria

El jazz de la década de los cincuenta disco a disco:

  1. Birth of the Cool, Miles Davis (grabado en 1949-1950/Publicado en 1954 y relanzado en 1957. Capitol Records)

La intención era otra bien distinta. La intención era comenzar a elaborar una lista de los discos de jazz más importantes de la década de los cincuenta, año a año, y explicar la importancia de cada uno de ellos. No quería que el texto sonara a sermón académico, así que le di bastantes vueltas a cómo emprender esa tarea. De tanto pensarlo, me estaba atrasando en mi propósito. Por suerte, como otras veces, me salvó la manía –o la necesidad– de literaturizar todo.

Y decidí empezar esta lista en la taberna japonesa de debajo de casa. Allí siempre sonaba jazz. Además, jazz del que me gustaba. Bebop, Hardbop… Un conocido que también vivía por la zona me había dicho que el propietario de la taberna también era disc jockey de jazz.

Uno de los momentos de la grabación de Birth of the Cool.
Uno de los momentos de la grabación de Birth of the Cool.

Bajé a cenar, como solía hacer algunas noches. La primavera estaba siendo especialmente voluble y había vuelto a refrescar, por lo que me decanté por uno de aquellos udones tan reconfortantes que preparaban en el Simpu, que así se llamaba la taberna.

Entré, saludé al camarero –japonés auténtico, no como en otros restaurantes pretendidamente japoneses donde quienes atienden son camareros chinos– y me senté en una de las dos mesas destinadas, también, a dos personas. Intenté identificar qué sonaba en aquellos momentos. Ni idea. Mi pasión por el jazz se queda en el deleite y la admiración. Pero soy incapaz de reconocer a los músicos si no se trata de alguno de los que suelo escuchar en alguno de mis discos, escuchados tantas y tantas veces.

Aquella noche, la elección de la música en el Simpu, como venía siendo habitual, era impecable. El disco que sonaba en esos momentos ayudaba a crear una atmósfera de novela de Murakami. Siempre he pensado que esa taberna de Escudellers es el mejor escenario para leer al novelista japonés.

El camarero se acercó para tomar nota de mi cena.

–Aún tengo que grabarte aquellos discos que te comenté. Los que compré en Los Encantes… –le dije. Sentía que le debía una explicación.

–Sí, no hay problema –contestó él.

–Ya. Pero como te dije que lo haría…

Miles Davis
Miles Davis

Apuntó mis udon y una copa de vino tinto. Sonrió y se dio la vuelta. Ya había notado de otras veces que el camarero no deseaba demasiada conversación cuando trabajaba. Ignoraba si eso se debía a que hablaba poco español, o simplemente no le interesaba hablar con la gente o porque esa era distancia con la que los camareros japoneses solían tratan a sus clientes.

El camarero volvió al poco con la copa de vino tinto.

–Lo que pasa es que tengo que conectar el tocadiscos al ordenador y los tengo instalados en diferentes habitaciones de la casa –insistí.

–No hay problema –repitió él.

–Ya, pero si prometo una cosa me gusta cumplirla –volví a insistir yo.

El camarero volvió a marcharse y decidí que lo mejor era concentrarme en escribir sobre Birth of the Cool, el disco de Miles Davis que marcó el inicio de un estilo y que representó su primera ocasión para liderar una banda.

La década de 1950 empezaba con la grabación de ese transcendental disco, que no se publicaría hasta 1954 y que sería relanzado en 1957 por la compañía Capitol Records. Birth of Cool se grabó los días 21 de enero y 22 de abril de 1949, y el 9 de marzo de 1950, en los estudios WMGM, en Nueva York, y representó el origen del cool jazz.

Portada de Birht of the Cool de 1957. Capitol Records.
Portada de Birht of the Cool de 1957. Capitol Records.

De título más que prometedor, el disco contenía composiciones que advertían de los giros musicales de esa década. Algunos de los participantes en la banda de Davis para la grabación de este disco fueron posteriores representantes del anteriormente citado cool jazz, como Gerry Mulligan y John Lewis. Mulligan se trasladó a California y allí se unió a Chet Baker, donde colaboraron juntos en un cuarteto. Por su parte, Lewis sería el director de Modern Jazz Quartet, una de las bandas más destacadas de los años cincuenta y sesenta.

Sorprendentemente, después de la grabación de Birth of the Cool, Davis no volvió al cool jazz sino que quedó seducido por el hardbop –de estructuras armónicas– y, eventualmente, por el modal jazz –basado en improvisaciones en modos o escalas–, originado a finales de los años cincuenta y de gran repercusión en los sesenta. Dos ejemplos de la fascinación de Miles Davis por el modal jazz son Milestones (1958) y Kind of Blue (1959), así como las composiciones creadas por el cuarteto de John Coltrane de 1960 a 1964.

Aunque Birth of the Cool está considerado un distanciamiento del bebop por parte de Miles Davis, contiene aún sonoridades típicas de este estilo. Musicalmente, algunas de sus características son la instrumentación en parejas, sonoridades unísonas y una rica armonía. Al referirse a él, tiempo después, Miles Davis dijo: «Quería que los instrumentos sonaran como voces humanas cantando… y lo lograron».

Una de las influencias de Birth of the Cool, fue el trabajo previo de Miles Davis con Charlie Parker. Tras esta experiencia junto a Bird, Davis agotó todo lo que el bebop podía ofrecerle–. Por lo que  su encuentro con el pianista y arreglista Gil Evans –de mentalidad muy abierta y constante investigador de nuevos caminos en el jazz– fue providencial. Ambos se conocieron en 1947 y poco después organizaron la banda de nueve músicos necesarios para la grabación del disco, que en un principio estaba pensada para que Charlie Parker fuera el líder musical –pero este proyecto se frustró por el excesivo ensimismamiento de este con su propio trabajo– . A la trompeta de Miles Davis incorporaron instrumentos como el piano de John Lewis, la batería de Max Roach, la tuba de Bill Barber, el trombón alto de Lee Konitz… y aquello se convirtió, en definitiva, en un festival de sonidos.

Miles Davis, en el Royal Roost, con Charlie Parker en otoño de1948
Miles Davis, en el Royal Roost, con Charlie Parker en otoño de1948

Otra de las reconocidas influencias del disco fue el sonido de Claude Thornhill, autor del tema Snowfall –mil veces versionado–, que destacaba en la década de los cincuenta por sus interpretaciones musicales limpias y claras.

Birth of the Cool se interpretó en directo por primera vez en 1948 en el Royal Roost, y su acogida fue templadamente entusiasta. Para algunos reputados músicos y críticos lo que la banda de Miles Davis había interpretado en el club del número 1580 de la calle Broadway no era auténtico jazz. «[…] Es como si Maurice Ravel se pusiera a interpretar jazz», escribió el crítico de música clásica Winthrop Sargeant.

Sin embargo, la influencia a largo plazo de Birth of the Cool fue imparable. Y hoy en día nadie cuestiona que, además de reconocer que abrió las puertas del cool jazz, este disco fue una de las mejores grabaciones e interpretaciones de la historia del jazz del siglo XX.

Empezamos bien.