«Fantasías animadas de ayer y hoy»: el jazz de la infancia

Una bota de cordones ondulantes se contraía y se alargaba, saltando por toda la casa, a la vez que ejecutaba una saltarina coreografía y, a su lado, una tetera emitía sus vapores a toda porcelana –a falta de pulmones–. De pequeños, teníamos los clubs de jazz en el comedor y/o en el salón de casa. Eso dependía de cada casa. Y los clubs se llamaban Primera Cadena y UHF. Gracias a ellos, casi todos los de mi generación sabemos ahora relacionar aquello de «Fantasías animadas de ayer y hoy» con las mentiras con las que, después, nos sedujo la vida.

Sin yo saberlo, me acostumbré al jazz y a los musicales de Broadway gracias a los Silly Simphony, los Merrie Melodies y los Looney Tunes, los créditos de Don Gato y su pandilla o Los Picapiedra, entre muchos otros. Ni siquiera me daba cuenta de que veía esos dibujos en blanco y negro –la tele en color llegó bastante después a mi casa–; y la música tampoco era en estéreo y, mucho menos, en High Fidelity. Comparados con los que se hacen ahora, eran dibujos animados imperfectos, mutilados, y que, sin embargo, han sabido aguantar mucho mejor en el recuerdo que otros con más y mejores medios técnicos. A través de esos dibujos animados, algunos aprendimos que el jazz era la música de los negros y también la de los blancos marchosos. Clean Pastures (1937), que transcurre en Harlem, es un ejemplo maravilloso y allí el cielo se llamaba «Pair-O-Dice» (par de dados) y los ángeles cantaban jazz.

Ver vídeo de Clean Pastures (1937):

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Clean Pastures (1937)

En Music Land (1935), la Isla del Jazz y la Tierra de la Sinfonía se enzarzaban en una desquiciada batalla musical lanzándose corcheas y semicorcheas y un saxofón se enamoraba de un violín vestido de mujer; al final todo se arreglaba y los instrumentos bailaban sobre el Puente de la Armonía.

Ver vídeo Music Land (1935):

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Music Land (1935)

Pero, para mí, el más especial de todos estos dibujos animados es Three Little Bops (1957), donde a los tres cerditos se les iba el santo al cielo en los clubs tocando bebop por las noches hasta que aparecía el lobo feroz con su trompeta y les estropeaba la diversión. A punto estuvieron de echarse «a la carretera» y todo esos cerditos para perder de vista al lobo.

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The Three Little Bops (1957)

Ver vídeo The Three Little Bops (1957).

No puedo dejar de asociar el jazz de mi infancia a una tetera que lanza vapor, a un saxofón que camina solo, a unos personajes de dibujos animados en blanco y negro… Es, por tanto, un jazz visual. Y justo por eso me es imposible dejar de imaginarme a mí misma caminando por las calles de Nueva York cuando escucho a Thad Jones, dejar de ver los humeantes clubs de jazz que aparecen tras las primeras notas del piano de Charles Mingus o sentirme, en pleno año 1955, en la cola de un cine en Times Square esperando ver El hombre del brazo de oro. Y es que, a muchos como yo, el jazz nos entró también por los ojos…

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¡Eso es todo, amigos!

 

El siguiente vídeo recopila algunos títulos donde Cab Calloway, Louis Armstrong, Cats Waller, Louis Prima y otros son convertidos en personajes de dibujos animados. Dura 18:30 minutos, pero, desde luego, vale la pena verlo: Jazz e cartoons.

0 respuestas a ««Fantasías animadas de ayer y hoy»: el jazz de la infancia»

  1. ¡Alguien tenía que decirlo, Encarna! Un post genial que sirve para reivindicar la memoria visual, más allá incluso de la propia experiencia.
    Esa imagen que tienes de ti misma paseando por un Nueva York imposible en nuestra biografía la tenemos todos los que experimentamos el conocimiento del mundo a través de una pantalla. El del jazz, la televisión y los dibujos animados es una de esos mundos, pero lo podemos hacer extensible, como tu misma apuntas, a la América de los 40, la Francia de Louis Malle o la Italia neorrealista. Forjaron nuestro imaginario sin haberlo vivido en directo, dibujaron la música, nos prestaron su vestuario, sufrimos las victorias y las derrotas de la guerra, nos iluminamos con los neones de las grandes avenidas y compartimos las miserias de los pobres y las de los ricos decadentes. Y todo con su banda sonora; el jazz, por supuesto, pero también el swing, Nino Rota o Edith Piaf.

    1. ¡Gracias, Enric! La reflexión sobre cómo llegué a interesarme por el jazz surgió hablando con unos amigos que tienen una niña de un año. Exactamente, no recuerdo de qué hablábamos, pero caí en la cuenta (y nunca lo había pensado) de que, seguramente, la primeras notas de jazz yo que había escuchado en mi vida había sido en los dibujos animados.

      Claro. Como dices, no es solo el Nueva York ya perdido, sino el París de esas películas de Truffaut, Malle… Ese Londres del swinging London… que nos convierten en ciudadanos del mundo.
      Hasta pronto.

  2. Ahora con el tiempo nos damos cuenta del lujo de dibujos que tuvimos durante nuestra infancia, esos cartoons tan elegantes a los que sólo les podía pegar una música tan elegante como el jazz! ¡Qué suertudos! Me gustaba mucho cuando algunas tardes de aburrimiento, en la tele (esos dos canales) ponían una batería de dibujos de golpe y sin aviso, a la tele pegados nos quedábamos y queríamos que no terminaran nunca!

    1. Sí, Toronto, y no es por caer en lo de «qué tiempos aquellos»… Pero muchos de esos dibujos animados son pequeñas obras de arte de la ilustración y la música.
      Yo, la música de los Merrie Mélodies es que la llevo incrustada en el hipotálamo pero ya para los restos…

  3. Yo lo único de Jazz de infancia que recuerdo es el programa «Jazz entre amigos».Pero era un chavalin y yo me hice aficionado al jazz hasta que entré en la veintena.Por cierto el presentador de aquel mítico programa-El gran Cifu-tiene el programa de radio sobre jazz más veterano en España «Jazz porque sí».Se emite en radio clásica.También podéis escuchar el podcast en la web de rtve.es y con la app de radio online y podcasts TUNE IN.
    El twitter de el Gran Cifu es:@cifujazz y su blog cifujazz.blogspot.com
    La selección de spotify con los temas de «Cold turkey»me parece deliciosa….estoy escuchándolos.
    Adoraba los dibujos de Don Gato yo también.:D

    1. Pero es casi imposible que no te acuerdes de los dibujos animados que empezaban con lo de «Fantasías animadas de ayer y hoy, presenta…». Además, es que (por suerte), los repetían un montón. Para muchos de nosotros fue una introducción inconsciente a la música clásica y al jazz.

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